La metalurgia: El papel de los herreros modernos

Dos hombres trabajando en una imponente acería.

El trabajo de la forja ha atravesado las edades y moldeado los mitos. En todos los tiempos y en todas las civilizaciones, los herederos de Hefesto han confeccionado, gracias a su saber hacer inquebrantable, los metales más endurecidos de la era humana. Generación tras generación, este gremio ancestral habrá evolucionado con las necesidades cada vez más importantes del metal en nuestro mundo moderno. Vamos entonces hoy a explorar los diferentes aspectos de la metalurgia que ponen a contribución los talentos de aquellos que han conquistado los enigmas del acero.

  

Sumario:

  

El artesano ancestral

La actividad del herrero es tan antigua como el descubrimiento mismo de las propiedades únicas del metal, hace más de 7000 años. Primero martillando cobre y oro encontrados en estado natural, luego comenzando a dar forma al metal después de calentarlo a alta temperatura desde la antigüedad. Las primeras aleaciones de bronce generaron la edad del mismo nombre y que se extendió aproximadamente del -2500 al -1000. Le sucederá la edad del hierro con fusiones de materiales a temperaturas cada vez más altas gracias a los hornos bajos que luego evolucionarán en altos hornos con sus primeras coladas de hierro fundido. A lo largo de estos períodos, el herrero trabaja los siete metales primordiales que son el oro, el cobre, el plomo, la plata, el estaño, el mercurio y el hierro. La imagen de este artesano es inseparable de su uso del martillo y del yunque, verdaderos emblemas del taller de forja.

La obra del herrero ha contribuido tanto a confeccionar las herramientas del pueblo como a componer las leyendas de armas. Acompañará las épocas guiando los inicios de la metalurgia moderna. La producción en masa de acero se declara durante la revolución industrial con sus avances en las técnicas del trabajo de los metales. Hoy en día los diferentes sectores de la metalurgia son descendientes directos y a gran escala de los golpes de martillo asestados al ritmo de la historia humana.

Un soldador trabajando en su puesto.

La herrería

El herrero trabaja principalmente en el edificio. Puede ser artesano u obrero y realiza objetos arquitectónicos en hierro forjado como mobiliario, rejas, barandillas de escaleras o bisagras de puertas. Cuando produce sus piezas manualmente, sin la ayuda de procesos industriales, se le otorga el título de herrero artístico. La especialidad de la herrería que se dedica a la ornamentación es la de los ornamentistas. El período de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, con el estilo art nouveau, vieron florecer los trabajos de orfebre de los herreros de este sector en ciudades como París, Nancy, Berlín o Praga.

El herrero trabaja típicamente el acero, la aleación del hierro y el carbono, esto en caliente o en frío. En su forma artesanal emplea, al igual que el herrero, martillo y yunque para elaborar objetos ornamentales y otras herramientas diversas. A nivel rural, el herrero tradicional o el herrador son los que hacen perdurar más de cerca las tradiciones de los métodos de forja. Está equipado óptimamente con guantes de protección, calzado de seguridad adaptado, así como vestimentas y ropa apropiadas.

El herrero contribuye tanto a la restauración de elementos forjados de monumentos históricos, como a la elaboración de nuevas piezas en el ámbito de la construcción. La herrería industrial debe sus avances a la evolución de la fundición.

 

La fundición

Este ámbito consiste en hacer colar los metales o las aleaciones fundidas en un molde para que tome la forma del objeto deseado evitando la necesidad de retrabajar el material posteriormente. Las diversas técnicas dependen del tipo de aleación utilizada o del tipo de piezas finales deseadas. Por esta versatilidad, la fundición cubre amplios sectores de la industria para la producción en serie del automóvil a la aeronáutica, pasando por el equipo industrial o el material de manipulación.

La fundición puede concernir a los metales ferrosos (hierro fundido, acero), no ferrosos (cobre, zinc) o las aleaciones ligeras (aluminio). Además del sector industrial, también se puede discernir la fundición artística o la fundición de campanas. La primera para las diversas esculturas en bronce o en hierro fundido artístico y la segunda donde ejercen los fundidores de campanas y maestros campaneros (para las campanas de los edificios religiosos).

Los oficios de la fundición se derivan de las diferentes técnicas implementadas para la elaboración de las piezas. El moldeador, el noyero (para las partes huecas de las piezas), el modelador y el moldeador son los encargados de fabricar el molde capaz de dar su forma a la colada de hierro fundido. El fundidor prepara la fusión del metal en horno para la colada. El desmoldeador rompe los moldes para extraer las piezas moldeadas y enfriadas. El desbarbador, el granallador y el arenador en el taller de acabado son los que aportan los últimos acabados para limpiar las piezas antes de que sufran los diferentes controles de calidad. Para los trabajos de la fundición y el manejo directo del metal en fusión con riesgos de proyección, conviene equiparse con visera de protección, guantes adecuados y calzado de seguridad HRO que proteja del calor de contacto.

Un metalúrgico trabajando cerca de un alto horno.

La siderurgia

El término proviene del griego antiguo y significa "taller del herrero". Este sector distingue dentro de la metalurgia el trabajo del hierro y de sus aleaciones. Las imponentes fábricas surgidas de la revolución industrial producirán hasta mediados del siglo XX la casi totalidad de la producción mundial de acero. El principal componente de estas fábricas es el uso de los colosales altos hornos. Estos generan el hierro fundido resultante de la fusión del hierro cargado en carbono, por el uso de coque para la combustión.

Otro método de fabricación se populariza en la segunda mitad del siglo XX con los hornos de arco eléctrico. Estos últimos utilizan la energía térmica del arco eléctrico establecido entre electrodos de carbono y el metal, que puede entonces alcanzar su temperatura de fusión. Desde los años 1980, estas dos escuelas de concepción se reparten la producción mundial de acero, un tercio para las acerías eléctricas y dos tercios para las catedrales de fuego. Ante el calor y los riesgos de proyección desprendidos por tales aparatos, los operadores deben calzarse y protegerse en consecuencia.

Los productos de la siderurgia se distinguen por los tipos planos o largos. Los productos planos conciernen a las chapas gruesas (que sirven para la construcción naval, el edificio, las obras de arte o la calderería) y las chapas delgadas (para las necesidades del automóvil, electrodomésticos o embalaje). Los productos largos reúnen las barras o incluso los perfiles con formas determinadas (ferrocarril, vigas).

 

La calderería

Esta rama cubre el trabajo de los metales en forma de láminas, tubos o perfiles. Esto emprende la realización de equipos destinados tanto a las industrias de todos tipos como a la aeronáutica, el automóvil o incluso la construcción. Originalmente una obra manual obtenida por batido o martilleo, el auge de las máquinas ha permitido una producción en serie de los elementos necesarios para los sectores concernidos.

Se pueden distinguir diferentes especializaciones categorizadas según el grosor de los materiales a transformar. La hojalatería y la calderería ligera trabajan la hojalata, el cobre, el latón y todos los metales inferiores a 1 mm. La chapa trata los metales de 1 a 3 mm para las carrocerías del automóvil, la aviación o la fumistería. La calderería media concierne a los depósitos, cisternas y todos los aparatos con espesores de 10 a 50 mm. De 50 mm a hasta 500 mm, la calderería pesada (o gran calderería) implica equipos que deben resistir la presión o el calor como las estructuras marinas, los puentes o los reactores nucleares.

La latonería, la rama artesanal de la calderería, persiste su obra a través del tiempo. Los latoneros de la era del cobre hasta hoy, pasando por el período del art nouveau, habrán dejado sus marcas en los innumerables objetos utensilios y decorativos.

La metalurgia al servicio del ámbito naval.

La metalurgia

Los metalúrgicos del sector de la construcción trabajan a partir de los metales suministrados por la metalurgia para las obras metálicas del edificio. Se distinguen varios oficios distintos. El metalúrgico-cerrajero que concibe y fabrica cerraduras, mecanismos de cierre, escaleras, rampas y otros elementos del edificio. El constructor metálico que está encargado de las grandes estructuras metálicas de la estructura a la armazón de edificios. La Torre Eiffel es el símbolo emblemático de los logros de este gremio. La carpintería metálica concierne por su parte a las piezas (en acero, inoxidable o aluminio) que entran en la elaboración de fachadas, ventanas, invernaderos, puertas, verandas o tabiques. El carpintero de este sector puede responder al nombre de "sastre del edificio". También se encuentra en la metalurgia, la herrería ya detallada anteriormente.

También se pueden incluir los trabajos de la soldadura que intervienen tanto en la construcción como en la renovación. El soldador ejecuta los procesos de ensamblaje de metales. Su origen es tan antiguo como la edad de los metales. La soldadura se hacía en la forja por martilleo de las piezas calientes a amalgamar. El advenimiento del arco eléctrico ha impulsado la evolución de la soldadura que no ha cesado de conocer avances tales como los procesos por plasma o por láser. El soldador en proximidad del calor y las chispas durante su obra debe llevar ropa de protección, gafas especialmente diseñadas para esta actividad así como calzado que prevenga los riesgos de proyección.

Obreros vierten acero en fusión a más de 1400 °C.

La ciencia de los metales que cubre la metalurgia pone a contribución un amplio panel de competencias y de oficios que responden a demandas igualmente vastas de los diferentes sectores industriales del mundo moderno. De los ancestrales golpes de martillo hasta los corazones llameantes de los altos hornos, el dominio y la obra del hierro continúan siendo pilares mayores e ineludibles de nuestra civilización.

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