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El paisaje urbano está en perpetuo cambio y en expansión constante. Además de las nuevas construcciones y las evoluciones de las ciudades, es igualmente primordial velar por la preservación de los edificios existentes. ¿Cuáles son los desafíos de este sector del urbanismo que devuelve una nueva vida a antiguos lugares urbanos?
De manera general, el urbanismo describe las técnicas relacionadas con el acondicionamiento urbano. Esto concierne las obras de los arquitectos erigidas por los profesionales de la obra. En el marco de la renovación de edificios preexistentes, los trabajos realizados por los obreros de la construcción (carpintero, ebanista, ebanista, techador-hojalatero, albañil, fontanero-calefactor, pintor, yesero, electricista, alicatador, cristalero/vidriero, etc) pueden caracterizarse bajo tres ejes principales: la renovación, la rehabilitación y la restauración. He aquí una visión general de estas disciplinas de la construcción
Índice:
La renovación implementa las operaciones destinadas a mejorar la condición de un edificio determinado. Los trabajos buscan modificar o reemplazar los materiales dañados u obsoletos por elementos nuevos, modernos y conformes a las normas actuales. Los proyectos de renovación implican así un trabajo de demolición parcial de las partes a reacondicionar.
Las renovaciones pueden realizarse con el objetivo de eficiencia energética, o bien servir para reconvertir o reestructurar totalmente un lugar determinado. Un edificio antiguo puede entonces encontrar un segundo aire bajo una forma diferente o para otra función. Los desafíos pueden ser entonces sanitarios para los edificios deteriorados, ecológicos a través de instalaciones propicias, o bien económicos para rentabilizar un lugar caído en desuso.
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La rehabilitación es un enfoque menos drástico ya que se ocupa de reacondicionar un lugar, un edificio o un local sin cambiar su aspecto. Se trata la mayoría de las veces de mejorar el confort o de reducir la huella energética.
Esto implica reparaciones o readaptaciones para utilizar material más moderno. También se trata de la puesta en conformidad con las normas cuando surge la necesidad. Se pueden distinguir varios niveles de trabajos, desde muy ligeros que no implican trabajos en las partes comunes, hasta las rehabilitaciones excepcionales que requieren intervenciones en las obras gruesas.
Esta última disciplina, derivada de la restauración de arte, tiene como objetivo restablecer los edificios a un estado histórico determinado. Estos enfoques de conservación buscan restablecer un lugar para conservar su patrimonio cultural. Además de este aspecto, el principal desafío es frenar los procesos de alteración y deterioro.
Se involucra un trabajo minucioso que puede llevar a proyectos de larga duración para los edificios más valiosos y masivos (catedrales, lugares culturales). En el enfoque de salvaguarda del patrimonio cultural y material, se puede clasificar la conservación preventiva para prevenir daños del tiempo, la conservación curativa y la restauración. Así, a diferencia de la renovación, las etapas de conservación y restauración buscan devolver a un edificio histórico un estado cercano a su estado inicial. Sin embargo, la restauración debe cumplir con las normas vigentes, pero sin buscar borrar las huellas del pasado del edificio.
Como se ha visto anteriormente, según la antigüedad de los edificios, de sus usos, o de sus valores históricos, las técnicas del urbanismo permiten preservar los edificios o darles una nueva vida. Estas diferentes facetas de la arquitectura y de la construcción son así activos fundamentales en el mantenimiento de la identidad del sector urbano.