¿Cuáles son los logos y denominaciones oficiales que permiten atestar la calidad y el origen de los productos alimentarios franceses? El instituto nacional del origen y de la calidad (INAO) es el organismo encargado de asegurar el reconocimiento de los signos oficiales de identificación de la calidad y la procedencia de los productos alimentarios. Estos productos son de orden agroalimentario, agrícolas o forestales y no conciernen a los vinos, espirituosos y bebidas aromatizadas. Hoy en día, se estima alrededor del 10% la proporción de explotaciones agrícolas francesas que disponen de al menos una producción bajo IGP (Indicación Geográfica Protegida), Etiqueta roja o AOC (Denominación de Origen Controlada) / AOP (Denominación de Origen Protegida). Pero ¿cómo funcionan estas diferentes etiquetas alimentarias?
Sumario:

Entre las siglas nacionales de calidad, la Etiqueta Roja recompensa los productos cuyas condiciones de producción o fabricación alcanzan un nivel de calidad superior a otros productos similares comercializados. Concierne a los productos alimenticios así como a los productos agrícolas no alimentarios y no transformados. El nivel de calidad se evalúa en relación con criterios específicos que se fijan en un pliego de condiciones homologado por decreto interministerial. El logo Etiqueta Roja permite al consumidor reconocer fácilmente los productos seleccionados. Se cuentan no obstante más de 400 Etiquetas Rojas ya homologadas.

La Certificación de Conformidad de Productos (CCP) también forma parte de las etiquetas alimentarias nacionales gestionadas por el ministerio de Agricultura. Es reconocible por el logo Producto Certificado y garantiza el respeto de ciertas características muy precisas que permiten distinguir el producto en cuestión de otros productos estándar. La lista de certificaciones registradas es consultable en el sitio web del ministerio de Agricultura.

Los 4 signos europeos de calidad son:
Vinculada a la noción de terruño, la Denominación de Origen Controlada (AOC) - o AOP en Europa - etiqueta productos procedentes de la agricultura, estén transformados o no. Se tienen en cuenta el método de producción, el origen de las materias primas así como las técnicas de saber hacer.
La Indicación Geográfica Protegida (IGP) se basa en un pliego de condiciones menos exigente que la etiqueta AOC y concierne a una zona geográfica bien definida. Los productos artesanales que se benefician de ella destacan su procedencia en su denominación. Es el caso por ejemplo del jabón de Marsella, del jamón de Bayona o de la porcelana de Limoges.

La Especialidad Tradicional Garantizada (STG) concierne únicamente a productos alimenticios. Los métodos de fabricación y transformación deben ser tradicionales para subrayar el carácter ancestral del saber hacer utilizado. Ejemplo: la mozzarella en Italia o los mejillones de bouchot en Francia.

La Agricultura ecológica debe basarse en procedimientos no contaminantes y modos de producción respetuosos del medio ambiente y del ecosistema. El uso de OGM está prohibido, al igual que los pesticidas y los fertilizantes químicos de síntesis. En cuanto al bienestar animal, también se exigen condiciones de cría decentes. El objetivo es establecer un sistema de gestión sostenible de la agricultura mediante la preservación de los medios naturales y de su biodiversidad. Para obtener el derecho a utilizar el término "bio" en el nombre de un producto, este debe contener al menos 95% de ingredientes agrícolas certificados ecológicos.

Las menciones valorizantes agrupan varias denominaciones nacionales o europeas reguladas por los poderes públicos y controladas por la DGCCRF (Dirección General de Competencia, Consumo y Represión del Fraude).
Entre las menciones valorizantes existentes, encontramos:
Aunque estas etiquetas y signos de calidad se supone que son la garantía de productos ejemplares, varios análisis publicados notablemente por Greenpeace Francia y la UFC-Que Choisir han tenido la ocasión de señalar ciertas fallas en el sistema establecido. Estas investigaciones muestran que una proporción no despreciable de estos productos no deberían beneficiarse de las etiquetaciones oficiales y piden una revisión de las condiciones de certificación.