
La farmacia es comúnmente conocida como el lugar donde se pueden comprar medicamentos y productos de salud. Este término se refiere sin embargo a un sector mucho más amplio, con subdominios distintos y variados dentro del círculo farmacéutico. La farmacia se divide así en cinco grandes dominios: la oficina de farmacia, la biología, el hospital, la distribución al por mayor y la industria. Las profesiones de la farmacia son entonces tan múltiples como diferentes según las misiones de cada especialidad. Antes de detenernos específicamente en la profesión del preparador en farmacia, citemos primero las diversas profesiones de la oficina de farmacia.
Sumario:
La oficina de farmacia tiene como principal objetivo hacer accesibles los medicamentos con o sin receta, los productos de salud o incluso los de bienestar. Los farmacéuticos de oficina están encargados de preparar los pedidos de los clientes y poseen también un papel de consejero hacia estos últimos.
Una oficina de farmacia reúne varias profesiones cuyo breve resumen es el siguiente.
- El farmacéutico titular que es el propietario de la farmacia de oficina.
- El farmacéutico adjunto que asiste al farmacéutico titular en su misión.
- El preparador en farmacia cuyo papel vamos a detallar.
El preparador en farmacia al igual que el farmacéutico debe ser capaz de ejecutar varias tareas variadas. Prepara los pedidos de medicamentos, aconseja a los clientes y se ocupa de la gestión de existencias. Forma parte de los activos indispensables para el buen funcionamiento de una oficina.
El preparador en farmacia puede operar tanto en oficina, como en el hospital o bien en la industria farmacéutica. En la oficina, está más directamente en contacto con la clientela. Debe entonces conjugar escucha y sentido comercial.

El preparador en farmacia, por su cursus médico, está habilitado para entregar los diferentes medicamentos prescritos en una receta a un cliente que se presente en la farmacia. También está capacitado para recordar las posologías y los modos de administración. Está en condiciones de verificar un error de dosificación o una contraindicación para el paciente consultando la receta.
El preparador en farmacia puede también realizar diferentes preparaciones por petición de los clientes. Estos tratamientos sin receta deben ser propuestos con la dosificación correcta. Esta actividad de parafarmacia que comprende cremas, cuidados, complementos alimentarios, y otro material médico de venta libre necesita los consejos informados de los preparadores en farmacia y de los farmacéuticos. El preparador tiene por tanto un buen conocimiento de los diferentes productos de parafarmacia propuestos en el seno de la oficina para correctamente guiar a los clientes hacia los productos correspondientes a sus necesidades y a sus expectativas.
Para mantener eficazmente la oficina, el preparador debe verificar regularmente el abastecimiento de los estantes de parafarmacia. También tiene como tarea gestionar las existencias de medicamentos y de productos de parafarmacia. Debe poder anticipar las eventuales roturas de stock y gestionar el reabastecimiento con los proveedores para los productos que lo necesiten. En la gestión de existencias, el preparador debe también verificar las fechas de caducidad de los productos y medicamentos disponibles en la oficina.
El ejercicio de esta profesión médica en contacto directo con los clientes implica una higiene irreprochable. La elección de la vestimenta es entonces primordial. El preparador en farmacia estará entonces principalmente vestido con una túnica o una bata médica. Son prendas que ofrecen una excelente libertad de movimientos que pueden estar dotadas de bolsillos prácticos para bolígrafos o accesorios. Un pantalón ligero con cintura elástica completará fácilmente el conjunto.
Frente a los suelos lisos de la oficina, unos zapatos de trabajo o unos zuecos de trabajo son ventajas indispensables. Las diferentes clases de la norma EN ISO 20347 proporcionan características antideslizantes, antiestáticas, antipunción o de absorción de choques. Respecto a las normas antideslizantes, la elección puede hacerse sobre un par SRA. También es posible optar por zapatos de seguridad SRC para una protección más completa.
El contacto directo con el cliente también requiere las precauciones sanitarias que puede ofrecer una mascarilla respiratoria. Una elección que puede ir desde la simple mascarilla quirúrgica desechable hasta la mascarilla filtrante FFP3.

El preparador en farmacia cumple por tanto un papel esencial para el público y su necesidad de acceso libre y facilitado a medicamentos. Las capacidades deescucha y de consejo del preparador le permitirán guiar de la mejor manera a sus clientes hacia los cuidados adaptados.