La seguridad privada se enfrenta ahora a problemáticas nuevas, por lo que se vuelve vital reinventarse e innovar para inscribirse desde ahora en el futuro.
Rápidos, fáciles de operar, discretos y capaces de evolucionar de manera programada, los drones son simplemente perfectos para misiones de vigilancia y de reconocimiento de zonas difícilmente accesibles o peligrosas. El aparato es perfectamente capaz de hacer rondas en modo automático mientras embarca una cámara térmica, con el objetivo de detectar toda intrusión en un espacio definido.
Sumario:

El dron permite localizar de la mejor manera a los individuos, sin por ello exponer al agente de seguridad móvil, permite la detección inmediata de un inicio de incendio y dispensa a la empresa de multiplicar el número de cámaras de videovigilancia en un mismo sitio. Su cámara estabilizada HD 360° del dron, su zoom óptico, su cámara térmica y la precisión de sus sensores embarcados permiten a los profesionales intervenir rápida y eficazmente.
La supervisión aérea no tiene vocación de reemplazar la intervención humana. Al contrario, el dron pone su rendimiento al servicio de los equipos encargados de la seguridad de los bienes y de las personas en tierra proporcionándoles información adicional en tiempo real para facilitar sus tomas de decisiones. Viene en complemento de los medios tradicionales, técnicos y humanos, desplegados.
Esta tecnología presenta sin embargo ciertos límites. Sus capacidades de observación discreta, adquisición y transmisión de datos en masa plantean cuestiones sobre el respeto de la vida privada y las libertades individuales.
El peligro que representan para las poblaciones en caso de pérdida de control o para el transporte aéreo no es despreciable. Todo vuelo en aglomeración o en proximidad de concentración de personas está prohibido salvo en caso de posesión de una autorización prefectural.
También existen las prohibiciones de sobrevuelo de aeródromos y sitios sensibles. Los drones siguen siendo una tecnología muy avanzada, pero con un uso muy reglamentado.

El uso de los drones en el sector de la seguridad privada permite una protección de la empresa y del agente de seguridad en todas las situaciones. Aunque los drones son un verdadero avance tecnológico, que aportan un apoyo no despreciable al agente de seguridad, estos aparatos voladores comportan por otra parte ciertos límites.